lunes, 12 de agosto de 2013

LA CALIDAD DE LAS UNIVERSIDADES PARTICULARES

'Cojean' en calidad universidades
Reforma | Por Sonia del Valle

En México, sólo 19 de las mil 264 Instituciones de Educación Superior (IES) privadas ofrecen servicios educativos de alta calidad.
Además, 749 cumplen únicamente los requisitos mínimos para el otorgamiento del Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) federal, es decir, tienen un plantel, programas de estudios y maestros, revela el portal Aseguramiento de la Calidad de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
La dependencia realizó el primer ejercicio para evaluar la calidad de los servicios que prestan las IES privadas, pero sólo el 80 por ciento accedió a proporcionar información sobre matrícula, colegiaturas, profesorado, programas acreditados, becas otorgadas, acervos bibliográficos, programas de investigación y vinculación con el sector productivo.
"No debería ser aceptable por parte de la SEP una omisión. La SEP es una autoridad educativa, y no es una referencia, tiene en sus manos la atribución de que las IPES sean transparentes y rindan cuentas", criticó Roberto Rodríguez, investigador de la UNAM.
"Debería cerrar esas instituciones, pues ofrecen un servicio público por el cual deben rendir cuentas", dijo en entrevista.
La Secretaría estableció 133 indicadores para evaluar el nivel de compromiso de las instituciones privadas de educación superior con la calidad de los servicios que ofrecen, y fijó cinco niveles de calidad: Liderazgo (5), Calidad Total (4), Control (3), Planeación (2) y Requisitos (1).
De acuerdo con los resultados, sólo 2 por ciento cumple con más de 100 indicadores de calidad de la SEP, y se ubica en el nivel 5.
En contraste, el 10 por ciento cumple sólo con 26 de los indicadores y se ubica en el nivel 1.
"La SEP tiene una regulación blanda para garantizar la calidad de los servicios en estas instituciones", expresó Rodríguez.
Las IES, dijo, ofrecen un servicio público y eso amerita una supervisión estricta por parte de la autoridad educativa, tal como lo hace el sector Salud", destacó.
Rodrigo Guerra, secretario de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES), lamentó que con el cambio de Administración se haya frenado el proceso que inició la SEP para supervisar la calidad en las instituciones de educación superior privadas.
"Entró la nueva Administración y, por alguna razón, este ejercicio en el que nosotros queríamos participar en su diseño, de manera más profunda, no se continuó", indicó.

 PIDEN MODIFICAR REGISTRO
La SEP inició a finales del sexenio pasado un primer ejercicio de autoevaluación de las instituciones de educación superior privadas con el Rvoe federal, para conocer si cumplían o no con los 133 indicadores de calidad.
Especialistas urgieron a la SEP a modificar los requisitos para otorgar el RVOE a instituciones privadas de educación superior a fin de asegurar la calidad de los servicios que prestan.
Para María Luisa Flores del Valle, directora de la Alianza para la Educación Superior, los procesos de calidad deben continuar para poder presumir que los servicios que se ofertan son buenos.
Roberto Rodríguez, investigador de la UNAM, dijo que es de preocuparse el hecho de que la mayoría de las universidades cumple sólo requisitos mínimos, según reveló el sistema de Aseguramiento de la Calidad que integró la SEP.
"Debe preocuparnos a todos, pero sobre todo a la SEP, que exista una educación superior privada que cumple sólo el requisito mínimo", manifestó.
"La SEP debería condicionar su autorización del Rvoe para mejorar", expresó.
El crecimiento exponencial de las IES privadas, no ha derivado en una mejor regulación para mejorar la calidad.
"El RVOE no es suficiente", acotó el especialista.
Perfil universitario
En México hay mil 264 instituciones de educación superior privadas con reconocimiento federal de validez. Aquí algunos datos:
· Lo profesores que laboran en las universidades privadas son contratados por horas
ALUMNOS
944,108 estudiantes
··Uno de cada tres jóvenes cursa educación superior en instituciones particulares.
··Las colegiaturas oscilan entre $25 mil 967 y $99 mil 322.
DOCENTES
89,931 maestros
··14% de los profesores son de tiempo completo.
··19% de los rectores tienen doctorado.
Fuente: Portal Aseguramiento de la Calidad de la Secretaría de Educación Pública.
Proyecciones
Nuevas instituciones de educación superior que prevé crear la SEP este sexenio:
69 Instituciones proyectadas
22 universidades tecnológicas
20 institutos tecnológicos
19 universidades politécnicas
4 universidades públicas federales
2 universidades interculturales
1 universidad de las artes
1 universidad de la tercera edad
30 extensiones para institutos tecnológicos ya existentes
INSTITUCIONES CREADAS EN EL SEXENIO PASADO:
140 Instituciones en el sexenio anterior
43 universidades tecnológicas
34 universidades politécnicas
23 institutos tecnológicos estatales
22 institutos tecnológicos federales
13 universidades públicas estatales, federales o interculturales
5 centros regionales de formación docente e nvestigación educativa
96 campus o extensiones

-Fin de la nota-

jueves, 16 de mayo de 2013

OTRA VEZ EL TEMA EDUCATIVO Y LA EVALUACION

Evaluación y otras cosas | Opinión | Luis F. Aguilar
Reforma | 15.mayo.2013
Hoy es Día del Maestro y seguramente miles de familias y localidades del país no encuentran buenas razones para festejarlo, molestas como están por el hecho injustificado de que numerosos maestros de los estados del Pacífico Sur de México han dejado sin clases por semanas o meses a sus hijos y a los niños de sus comunidades y han utilizado además el abandono de su responsabilidad educativa como arma de presión hacia los gobiernos para obtener mayores ventajas económicas y gremiales sin obligarse a un servicio educativo de superior calidad.
Mayo ha sido desde hace años el escenario de la lucha (¿gremial, partidaria, cívica...?) del magisterio frente al gobierno, pero este año su agitación es más violenta y transgresora, debido a su rechazo de la reforma educativa aprobada (reformas a los artículos 3 y 73 constitucionales) y, concretamente, su rechazo a la evaluación de la calidad de su desempeño educativo y a la relación que es justo establecer entre los resultados de su desempeño y su remuneración, puesto de trabajo, permanencia y promoción profesional. Esta exigencia no es arbitraria ni injusta ni antimagisterial. Injusto y absurdo es más bien pretender seguir cobrando e incrementando ingresos y facilidades de vida sin trabajar con los estándares de calidad que el servicio educativo público exige y que es obligación del gobierno exigir sin tibieza pues se trata de un derecho humano, del derecho de todo ser humano a la educación, que es el recurso fundamental para que puedan realizar sus proyectos de vida.
La novedad de la reforma del artículo 3 constitucional es precisamente la prescripción de que la educación "será de calidad" con todas las implicaciones que conlleva la afirmación. Es injustificado entonces que algunos maestros, entre el millón y medio de los maestros actuales, crean que tienen derecho a la seguridad y prosperidad económica sin la obligación de trabajar bien y ofrecer una enseñanza de calidad a la sociedad. El derecho a la educación será algo especulativo a menos que la educación sea de calidad, posibilite un aprendizaje relevante, y el gobierno pueda mostrar a padres y ciudadanos que el servicio de sus maestros (sus agentes) reúne los atributos de la calidad educativa y, para mostrarlo, si no quiere hablar demagógicamente o mentir, tendrá que realizar evaluaciones conforme a determinados estándares e indicadores que deberán ser consensuados, pero también mensurables y exigibles. No hay duda alguna sobre la importancia de la prescripción constitucional de dar forma a una educación de calidad, pero sí hay varias dudas en lo que refiere a su instrumentación, a la definición de la calidad educativa, al concepto de "buen maestro" y a los métodos de evaluación.
La movilización de los maestros en contra de la reforma ha levantado tal polvareda que la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) como "un organismo público autónomo" ha sido silenciosa y discreta, no obstante que representa un cambio en el proceso de gobernar y del administrar público, una "nueva gobernanza pública". Es prometedor que un Instituto con una Junta de Gobierno autónoma, integrada por ciudadanos expertos, se encargue nada menos que de "expedir los lineamientos a los que se sujetarán las autoridades federal y locales" en el asunto de la evaluación y de "emitir directrices... relacionadas con las decisiones tendientes a mejorar la calidad de la educación y su equidad como factor esencial en la búsqueda de la igualdad social". El INEE entra como autoridad clave en el terreno de la política pública educativa y social, a la manera del Banco de México en el campo de la política pública macroeconómica. Será conveniente hablar después de esto, que es algo que representa la futura forma de gobernar y administrar.
Por lo pronto, la Junta de Gobierno del INEE comienza a poner algunos puntos sobre las íes de la reforma educativa que en el discurso ha tenido el tono impositivo del viejo verticalismo gubernamental, justificado como rectoría del Estado y sustentado en un pacto partidario en las alturas. Son de apreciarse los primeros pronunciamientos del INEE sobre la equidad como "un componente sustancial de la calidad de la educación", el reconocimiento franco de la diversidad de las realidades sociales y educativas del país y, por tanto, la inteligente afirmación de que la evaluación no operará "como una fuerza homogeneizadora" con formatos estándares de evaluación, así como la afirmación de que "la evaluación por sí misma no mejora la calidad de la educación", una tesis tal vez disonante frente al boom de la evaluación como la llave de la eficacia gubernamental.
Los procesos de implementación y las evaluaciones de las políticas públicas no tienen por qué ser uniformes, porque las circunstancias educativas de las poblaciones a lo largo del país no son uniformes, a diferencia de la ejecución de las leyes, que debe ser homogénea, sin distingos contra los transgresores. El gobierno saldrá mal evaluado en eficacia y calidad directiva si es laxo en leyes y rígido en sus políticas y evaluaciones, como parece serlo.
-Fin del artículo-

sábado, 31 de marzo de 2012

LA EDUCACION EN JAPON




Se está probando en Japón, un revolucionario plan piloto
llamado “Cambio Valiente”
(Futoji no henkō)



  1. Basado en los programas educativos Erasmus, Grundtvig, Monnet, Ashoka y Comenius.
  2. Es un cambio conceptual que rompe paradigmas.
  3. Es tan revolucionario que forma a los niños como “Ciudadanos del mundo” no como japoneses.
  4. En esas escuelas no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia.
  5. Los alumnos ya no creen que su país es superior a otros por el solo hecho de haber nacido allí.
  6. Ya no irán a la guerra para defender los intereses económicos de los grupos de poder, disfrazados de “patriotismo”.
  7. Entenderán y aceptarán diferentes culturas.
  8. Y sus horizontes serán globales, no nacionales.








¡Imagínese que ese cambio se está dando en uno de los países más tradicionalistas y machistas del mundo!

El programa de 12 años, está basado en los conceptos:
· Cero patriotismos.
· Cero materias de relleno.
· Cero tareas.
· Y Solo tiene 5 materias, que son:

1.- Aritmética de Negocios: Las operaciones básicas y uso de calculadoras de negocio.
2.- Lectura: Empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoja, y terminan leyendo un libro por semana.
3.- Civismo: Pero entendiendo el civismo como el respeto total a las leyes, el valor civil, la ética, el respeto a las normas de convivencia, la tolerancia, el altruismo, y el respeto a la ecología.
4.- Computación: Office, internet, redes sociales y negocios on-line.
5.- 4 Idiomas; Alfabetos, Culturas y Religiones: japonesa, americana, china y árabe, con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano.

¿Cuál será la resultante de este programa?
Jóvenes que a los 18 años hablan 4 idiomas, conocen 4 culturas, 4 alfabetos y 4 religiones.
Son expertos en uso de sus computadoras.
Leen 52 libros cada año.
Respetan la ley, la ecología y la convivencia.
Manejan la aritmética de negocios al dedillo.



¿Contra ellos van a competir nuestros hijos?
Que en general es una generación que se caracteriza por:

  1. Chavos que medio hablan español (wey).
  2. Tienen pésima ortografía (i komo ke está weno esto wey).
  3. Pero que se saben los nombres de los emperadores aztecas o la fórmula de las derivadas.
  4. Pueden memorizarse unos cuantos verbos en inglés.
  5. Su nivel de computación se concentra en copy-paste.
  6. Su cultura no admite la lectura (ni de los medios de comunicación).
  7. Son expertos en “copiar” los exámenes de historia, filosofía, matemáticas, biología, física y muchas otras asignaturas que solo quedan en TEORÍA PURA que RARA VEZ LE SERÁN ÚTILES EN SU VIDA PERSONAL O PROFESIONAL.


¡¡¡Para reflexionar sobre esta visión de los nuevos profesionistas!!!

lunes, 19 de marzo de 2012

NUEVO ROL DOCENTE


¿Nuevo  Rol  docente? Qué modelo de formación, para qué modelo  educativo

Rosa María Torres


Resumen del  ensayo y comentarios a la lectura.


“No hay respuesta única, ni posibilidad de un menú universal de recomendaciones, para la pregunta acerca de qué hacer con la cuestión docente y con la formación docente, de manera específica[o1] ”.

Con el término docentes nos referimos aquí a los educadores que trabajan en el sistema escolar[o2] . Al hablar de su formación incluimos tanto a educadores de aula como a directores y supervisores, entendiendo la importancia de articular estos tres estamentos y de hacerlo en el marco de nociones de equipo escolar, desarrollo profesional y gestión escolar que integren, para todos ellos, tanto la dimensión administrativa como la curricular y pedagógica. Abordamos la cuestión de la formación docente dentro del concepto de aprendizaje permanente, es decir, entendiendo que los saberes y competencias docentes son resultado no sólo de su formación profesional sino de aprendizajes realizados a lo largo y ancho de la vida, dentro y fuera de la escuela, y en el ejercicio mismo de la docencia[o3] .

La necesidad de un nuevo rol docente ocupa un lugar destacado en la retórica educativa actual, sobre todo de cara a este nuevo siglo y a la construcción de una nueva educación. El perfil y el rol pre-figurado de este “nuevo docente” ha terminado por configurar un largo listado de “competencias deseadas”, en el que confluyen hoy, contradictoriamente, postulados inspirados en la retórica del capital humano y los enfoques eficientistas de la educación, y postulados largamente acuñados por las corrientes progresistas, la pedagogía crítica y los movimientos de renovación educativa, y que hoy han pasado a formar parte de la retórica de la reforma educativa mundial.

Así, el “docente deseado” o el “docente eficaz” es caracterizado como un sujeto polivalente, profesional competente, agente de cambio, practicante reflexivo, profesor investigador, intelectual crítico e intelectual transformador (Barth, 1990; Delors y otros, 1996; Hargreaves, 1994; Gimeno, 1992; Jung, 1994; OCDE, 1991; Schon, 1992; UNESCO, 1990, 1998) que:

*domina los saberes -contenidos y pedagogías- propios de su ámbito de enseñanza;
*provoca y facilita aprendizajes, asumiendo su misión no en términos de enseñar sino de lograr que los alumnos aprendan;
*interpreta y aplica un currículo, y tiene capacidad para recrearlo y construirlo a fin de responder a las especificidades locales;
*ejerce su criterio profesional para discernir y seleccionar los contenidos y pedagogías más adecuados a cada contexto y a cada grupo;
*comprende la cultura y la realidad locales, y desarrolla una educación bilingüe e intercultural en contextos bi- y plurilingües;
*desarrolla una pedagogía activa, basada en el diálogo, la vinculación teoríapráctica, la interdisciplinariedad[o4] [o5] , la diversidad, el trabajo en equipo;
*participa, junto con sus colegas, en la elaboración de un proyecto educativo para su establecimiento escolar, contribuyendo a perfilar una visión y una misión institucional, y a crear un clima de cooperación y una cultura democrática en el interior de la escuela;
*trabaja y aprende en equipo, transitando de la formación individual y fuera de la escuela a la formación del equipo escolar y en la propia escuela;
*investiga, como modo y actitud permanente de aprendizaje, y a fin de buscar, seleccionar y proveerse autónomamente la información requerida para su desempeño como docente;
*toma iniciativas en la puesta en marcha y desarrollo de ideas y proyectos innovadores, capaces de ser sostenidos, irradiarse e institucionalizarse;
*reflexiona críticamente sobre su papel y su práctica pedagógica, la sistematiza y comparte en espacios de inter-aprendizaje;
*asume un compromiso ético de coherencia entre lo que predica y lo que hace, buscando ser ejemplo para los alumnos en todos los órdenes;
*detecta oportunamente problemas (sociales, afectivos, de salud, de aprendizaje) entre sus alumnos, derivándolos a quien corresponde o buscando las soluciones en cada caso;
*desarrolla y ayuda a sus alumnos a desarrollar los conocimientos, valores y habilidades necesarios para aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, y aprender a ser (los “cuatro pilares” de la educación, propuestos en el Informe Delors, 1996);
*desarrolla y ayuda a sus alumnos a desarrollar cualidades consideradas indispensables para el futuro tales como creatividad, receptividad al cambio y la innovación, versatilidad en el conocimiento, anticipación y adaptabilidad a situaciones cambiantes, capacidad de discernimiento, actitud crítica, identificación y solución de problemas;
*impulsa actividades educativas más allá de la institución escolar, incorporando a los que no están, recuperando a los que se han ido, y atendiendo las necesidades de los padres de familia y la comunidad como un todo;
*se acepta como “aprendiz permanente” y se transforma en “líder del aprendizaje”, manteniéndose actualizado en sus disciplinas y atento a disciplinas nuevas;
*se abre a la incorporación y al manejo de las nuevas tecnologías tanto para fines e enseñanza en el aula y fuera de ella como para su propio aprendizaje ermanente;
*se informa regularmente a través de los medios de comunicación y otras fuentes de conocimiento a fin de acceder a otras la comprensión de los grandes temas y problemas del mundo contemporáneo;
*prepara a sus alumnos para seleccionar y utilizar críticamente la información proporcionada por los medios de comunicación de masas y a través de Internet;
*es percibido por los alumnos a la vez como un amigo y un modelo, alguien que les escucha y les ayuda a desarrollarse (UNESCO, 1996);
*propicia nuevas y más significativas formas de participación de los padres de familia y la comunidad en la vida de la escuela;
*está atento y es sensible a los problemas de la comunidad, y se compromete con el desarrollo local;
*responde a las expectativas familiares y sociales en torno a los resultados educacionales, a la necesidad social de un acceso más amplio a la educación y a las presiones en pro de una participación más democrática en las escuelas (OCDE, 1991);
*rinde cuentas de sus acciones y resultados a sus superiores dentro de la jerarquía escolar, así como a los padres de familia, y la comunidad;
*está abierto y receptivo a la evaluación permanente, la propia y la de sus alumnos o supervisados, a través de las cuales es juzgado y premiado/castigado en términos de remuneración y carrera profesional, sobre todo por la vía de incentivos a su desempeño.

En este caso, el listado de perfiles y competencias docentes deseables por sí mismo no dice nada respecto de qué clase de formación y qué condiciones de trabajo docente son necesarias para lograr el aprendizaje y uso efectivo de tales perfiles y competencias. La propia definición y construcción del “docente deseado” y la “escuela deseada” continúan siendo tarea abierta y desafío de cada país y cada comunidad concreta.


La situación actual: políticas y reformas educativas a partir de la década de 1990

Salvar la enorme brecha entre la situación deseada y el punto de partida respecto de la cuestión docente, particularmente en los países en desarrollo, requeriría un esfuerzo titánico, una estrategia sostenida y de largo plazo, medidas urgentes y políticas sistémicas, todo ello en el espíritu de una revisión profunda e integral del modelo escolar y de la situación docente en sentido amplio, y de un viraje radical en los modos de hacer política educativa, tradicionalmente sesgada hacia la inversión en cosas (infraestructura, equipamiento, tecnología, etc.) antes que en personas, hacia las cantidades antes que hacia las calidades, hacia el corto plazo por sobre el mediano y el largo plazo[o6] .

No obstante, las políticas y medidas que vienen tomándose en los últimos años de cara al “problema docente”, tanto a nivel internacional como nacional, están lejos de responder a la complejidad y la urgencia de la situación y, más bien, vienen contribuyendo a reforzar algunas de las tendencias más negativas hacia la desprofesionalización del magisterio. El deterioro de los salarios docentes fue en muchos casos drástico en el marco de las políticas de ajuste macroeconómico de los 80s y los 90s. Los posteriores incrementos salariales no han sido, en todo caso, lo suficientemente significativos como para revertir dicho deterioro, hacer más atractiva la profesión, y detener el éxodo de los mejores. La débil participación y consulta a los docentes y sus organizaciones en torno a las políticas educativas y a la formación docente, de manera específica, ha seguido siendo la norma en los procesos de reforma, con la previsible obtención  de negativos  resultados.

Curiosamente, el discurso acerca del nuevo rol docente parecería seguir sin conectarse con la necesidad de un nuevo modelo de formación docente. En el marco de los “proyectos de mejoramiento de la calidad de la educación” que arrancaron y han venido realizándose con financiamiento de la banca internacional[o7] , la formación docente continúa ocupando espacios y presupuestos menores, volcada a la preparación de los docentes en servicio (por lo general desconectada de la formación inicial) a través de programas cortos, instrumentales, atados a las necesidades de ejecución de tal o cual política o reforma, con una noción de “reciclaje” que alude fundamentalmente a la puesta al día de los docentes en los contenidos de las asignaturas, sin rupturas esenciales con los esquemas del pasado.

En general, está aún por hacerse la conexión entre el objetivo declarado del “mejoramiento de la calidad de la educación” - consigna central de la reforma educativa en las dos últimas décadas, en América Latina y el Caribe - y el mejoramiento de la calidad docente, condición necesaria de dicha mejoría.


Las condiciones, la especificidad y la heterogeneidad de los ‘países en desarrollo’.

Las políticas educativas impulsadas en los países en desarrollo han estado históricamente moldeadas por los modelos escolares, las ideas y las políticas impulsadas, en cada momento, en los países desarrollados[o8] .

El “docente real” que está enseñando en las aulas de los países en desarrollo          -producto histórico de decisiones y políticas concretas- está muy lejos del listado del “docente deseado”. El perfil mayoritario del docente de educación básica es un sujeto pobre (y mujer, y ama de casa, en el caso de América Latina y el Caribe), con bajas expectativas profesionales, una deficiente educación general que muchas veces no incluye siquiera la enseñanza secundaria completa, producto él o ella misma de la escuela de mala calidad que se pretende transformar con su ayuda, con una deficiente (o inexistente) formación para la docencia.

La investigación disponible revela vacíos importantes en la educación básica de los propios docentes (lo que se extiende al personal directivo y de supervisión), incluyendo problemas de comprensión lectora, falta de hábitos de lectura y limitado contacto con los libros, la tecnología, la producción y el pensamiento científicos.

La realidad de los sistemas escolares y las condiciones de enseñanza y aprendizaje en la mayoría de países en desarrollo son precarias y hasta dramáticas, muy lejanas de los entornos descritos para las “escuelas efectivas” en los países de la OCDE.


Los múltiples escenarios del aprendizaje docente: más allá de la formación docente y más allá del docente como agente escolar.

Los saberes y competencias que llega a adquirir un docente (y los incluidos en este listado, concretamente) los aprende a lo largo de toda la vida: en la familia, en el sistema escolar, en los medios de comunicación, en la interacción con los demás, en su formación específica como docentes, y a través de la propia práctica de enseñar[o9] .

Admitir la multiplicidad y la complejidad de competencias requeridas por el buen docente (el docente capaz de asegurar una educación de calidad), el enorme rezago de su formación y la acelerada producción de nuevo conocimiento y el avance de las tecnologías, supone admitir la necesidad del aprendizaje permanente - concepto más amplio y abarcativo que el de educación permanente - como una realidad y una condición esencial de la docencia.

Adoptar la perspectiva del aprendizaje permanente implica:

· Reconocer la centralidad del aprendizaje docente.
La posibilidad de una renovación escolar profunda, centrada en los aprendizajes, pasa en primer lugar por docentes que sean “líderes del aprendizaje” - el director como el principal líder - y la escuela una institución que aprende (Barth, 1990).
Antes que preguntarse cómo lograr que los docentes enseñen mejor, es preciso preguntarse cómo facilitar y asegurar que los docentes aprendan.

Es necesario asimismo problematizar la esperada relación directa entre formación docente y rendimiento escolar, en la que se fundamentan hoy las propuestas de incrementos salariales y estímulos a los docentes[o10] .

Transformar el sistema escolar es entonces condición de la propia reforma de la formación docente y de la calidad docente, en tanto:

Los docentes no son sólo docentes: son hombres y mujeres, hijas e hijos, padres y madres de familia, (ex)alumnos, trabajadores, agentes comunitarios, vecinos, consumidores, usuarios de servicios, radioescuchas, televidentes, cibernautas, ciudadanos. Asumir las múltiples identidades de los docentes implica asumir los múltiples roles que estos asumen en la sociedad y los múltiples escenarios en los que desarrollan su vida y sus aprendizajes.


Un nuevo modelo de formación docente para un nuevo docente.

Las instituciones y programas de formación docente han sido la mejor “escuela demostrativa” de la escuela transmisiva, autoritaria, burocrática, que desdeña el aprendizaje. Construir una escuela diferente implica, por eso, un compromiso prioritario con la transformación del modelo tradicional de formación docente.  Como mínimo, dicho compromiso es uno de coherencia: no es posible continuar pidiendo a los docentes que realicen en sus aulas lo que no ven aplicado en su propia formación. Tanto a nivel de contenidos como de enfoques, métodos, valores y actitudes, debe existir coherencia entre lo que los educadores aprenden (y cómo lo aprenden) y lo que se les pide que enseñen (y cómo enseñen) en las aulas.

El diseño de políticas, planes y programas de formación docente requiere la participación activa de los docentes y sus organizaciones, formar personas y formar profesionales es inversión y tarea de largo plazo, que exige esfuerzos sistemáticos y sostenidos.

El aprendizaje sólo puede partir de las motivaciones y saberes de quienes aprenden, tanto si son niños como si son adultos.



Ubicar dichos puntos de partida (el “diagnóstico”) no significa hacer únicamente el listado de los “déficits” (lo que falta por saber, ser o tener) sino también de las fortalezas y las posibilidades (lo que ya se sabe, es o tiene), que es precisamente de donde arranca la posibilidad del aprendizaje.

Los mejores científicos, intelectuales, artistas, escritores, artesanos, deberían ser convidados a unirse al esfuerzo colectivo de preparar a los docentes, no únicamente en los espacios “propios” de la docencia -instituciones de formación, escuelas- sino en esos otros entornos a los que los docentes rara vez tienen acceso: laboratorios, bibliotecas, museos, galerías de arte, talleres de expresión artística, etc. Las propias organizaciones docentes están llamadas, obviamente, a contribuir en el delineamiento y puesta en marcha de políticas, estrategias y programas renovados de formación.


No basta con formación docente: La necesidad de un enfoque sistémico y un paquete integral de medidas.

Si tal “docente ideal” existiese y pudiese efectivamente desplegar esos atributos en su práctica profesional, estaríamos frente a un sujeto diferente, con una biografía escolar y profesional diferente, trabajando en condiciones y en una institución escolar diferente, gozando de estima social[o11]  y percibiendo una remuneración acorde con la labor de un trabajador intelectual a quien se encarga una tarea de gran complejidad y responsabilidad social, salario y condiciones que le permiten hacer de la docencia una tarea de tiempo completo, disfrutar de ella y dar todo de sí, dentro y fuera de las aulas, asumiendo su propio aprendizaje permanente como dimensión inherente a su tarea, y contando con la posibilidad de acceder a los libros, los medios de comunicación, las modernas tecnologías[o12] , etc.

Mientras la docencia continué siendo percibida como una opción transitoria y de segunda, la formación docente continuará siendo una extensión (y duplicación) de la mala escuela, una inversión inútil y una tarea de nunca acabar, dado el éxodo importante y la rotación que caracterizan hoy a la docencia en muchos países.

 [o1] El  contexto define cada una de las necesidades, y las políticas públicas definen sus soluciones.
 [o2]O sea  que  la docencia,    está considerada  una  labor  remunerada.
 [o3]Tomando  una alta  relevancia el currículum  oculto de los  maestros y que jamás en tomado  en cuenta para considerar  el  nivel de su desempeño.
 [o4]Sin olvidar la multidisciplinaridad
 [o5]Y la transdisciplinaridad
 [o6]Un  primer intento  en México,  es la reforma integral a los diferentes subsistemas, un  modelo  que se basa  en competencias, que  ha contemplado a los docentes,  pero  muy  pobre  en la cuestión de recursos.

 [o7]Como la OCDE, el BM  y el FMI.
 [o8]Históricamente  México ha  basado  sus  modelos educativos en sistemas empleados por  los Estados  Unidos de Norteamérica, y en este  último  viraje, en  los  modelos  por  competencias de los  países europeos.
 [o9]No  basta pasar  por  las aulas de las escuelas universidades e institutos  para  formar buenos  maestros.
 [o10]Dan  cuenta de ello,  en  nuestros días, el Acuerdo de la Alianza para la Calidad  de Educación, concertado entre  el  sindicato de los maestros  de la escuela pública y  el  gobierno  federal.
 [o11]Qué   hasta  ahora se carece o  ya se ha perdido.
 [o12]De  extrema dificultad  contar  con  ellas.